viernes, 24 de abril de 2015

España presidirá la Confederación Masónica Interamericana

El Oriente es una publicación editada por el Equipo de Comunicación de la Gran Logia de España
Segunda época - número 66
 
"Que tus acciones, y no tus palabras, hablen por ti" 
Lema para 2015 de la Gran Logia de España
Share
Tweet
Forward
+1
Read Later
Facebook
Twitter
Web
AGENDA MASÓNICA

Abril
23. Santa Cruz de Tenerife. Masonería y Comercio con América 
23. Santa Cruz de Tenerife. En el Camino que Conocen los Hermanos

Mayo
7. Barcelona. El alma rusa a través de la literatura
10-31. Madrid. Votaciones al Concurso de Masones Ilustres
15. Sofía. Asamblea Anual de la Gran Logia Unida de Bulgaria. 
22. Sevilla. Gran Consejo Rector
22-23. Sevilla. Fiesta de la Orden

Junio
5-7. Belgrado. V Conferencia Europea de Grandes Maestros.
11. Barcelona. El paradigma de la educación no formal
27. Barcelona. Gran Cónclave

Julio
18. Madrid. Encuentro de Masones Jóvenes

Septiembre
1. Madrid. Exhibición de Trabajos ganadores del Concurso de Masones Ilustres
12. Gran Consejo Rector

Noviembre
14. Gran Cónclave
18. San Francisco. XIV Conferencia Mundial de Grandes Logias
¿Tienes noticias o preguntas?
Participa en la comunicación de la Gran Logia de España. 
 
ENLACES DE INTERÉS
 
Ocho Provincias
El Oriente es una publicación editada por el Equipo de Comunicación de la Gran Logia de España, representante en España de la regularidad masónica y, por tanto, el cuerpo masónico que mantiene lazos de amistad y reconocimiento con todas las Grandes Logias regulares del mundo. Con ellas comparte los antiguos principios de la Fraternidad masónica universal, así como una Tradición iniciática que explica la extraordinaria vitalidad que la francmasonería aun conserva en nuestros días. La Gran Logia de España, único cuerpo masónico al que pertenecen la práctica totalidad de los masones españoles, es además depositaria del legado del histórico Grande Oriente Español, fundado en 1889.
Internacional
España presidirá la Confederación Masónica Interamericana
La Gran Logia de España ha sido elegida para presidir la Confederación Masónica Interamericana en la persona de su Gran Maestro, el Muy Respetable Hermano Óscar de Alfonso. La elección tuvo lugar durante la última Asamblea General de esta organización regional, que integra a cerca de 350.000 masones, celebrada en Madrid.
La Gran Logia de Bolivia, en la persona de su Muy Respetable Hermano y Pasado Gran Maestro Rudy Barbosa Levy, ha sido elegida para ejercer el secretariado ejecutivo de la organización.
La Asamblea General también procedió a la elección de las Presidencias de las seis zonas en las que se divide la organización en las personas de los Grandes Maestros de la Gran Logia de Guatemala, la Gran Logia Nacional Francesa, la Gran Logia de Colombia con sede en Cartagena de Indias, la Gran Logia Simbólica del Paraguay, la Gran Logia de Santa Catarina y la Gran Logia de Benito Juarez Oaxaca.
Creada en 1947, la Confederación Masónica Interamericana actualmente agrupa a 70 Grandes Logias y Grandes Orientes de 25 países, que acogen en conjunto más de 10.400 logias bajo sus jurisdicciones soberanas. Cada tres años la organización celebra su Asamblea General. Madrid ha sido un escenario inédito: es la primera vez que el encuentro tiene lugar fuera de América.
Durante el encuentro, que reunió a 51 Grandes Maestros activos y 120 dignatarios de 60 Grandes Logias y Grandes Orientes, se procedió a la elección del nuevo presidente de la Confederación Masónica Interamericana, que requiere mayoría de dos tercios. La candidatura de la Gran Logia de España resultó elegida por 45 votos, frente a los 15 de la segunda candidatura, un amplio margen que testimonia el alto grado de consenso. El nuevo presidente sucede en el cargo al Gran Maestro del Gran Oriente de Brasil, el Muy Respetable Hermano Marcos José Da Silva.
En la agenda para 2015 del nuevo presidente de la organización regional está la Conferencia Mundial de Grandes Logias Regulares, el encuentro global de los Grandes Orientes y Grandes logias de todo el mundo que tendrá lugar en noviembre en San Francisco.
“Mi mayor deseo es que estos tres años redunden en el fortalecimiento de nuestra Orden a nivel internacional”, expresó él Muy Respetable Hermano Óscar de Alfonso. “LaGran Logia de España ha sido siempre consciente durante todos estos años de los lazos que nos unen a nuestros Hermanos de América, que afectan a nuestra propia existencia como Gran Logia de forma indisoluble y marcan nuestra historia y nuestras acciones en el tiempo”. La creciente intensidad de las visitas oficiales, los contactos fraternos y cordiales, los actos de amistad y hermanamiento han servido para reforzar estos lazos que “nos han unido en el pasado y nos unen en el presente”. 
Personalmente, el contacto con la realidad masónica en Latinoamérica fue, para el nuevo Presidente de la Confederación, “un descubrimiento extraordinario  e intenso del que todos debemos aprender”. 
La Masonería propone la Fraternidad Universal entre todos los hombres. Por ello, “el papel de la Masonería Española al presidir esta organización histórica es tender puentes, pues no se puede entender Latinoamérica sin Europa ni Europa sin Latinoamérica”, señaló el Gran Maestro de laGran Logia de España. El Muy Respetable Hermano remarcó “el carácter de la Gran Logia de España como punto de encuentro” y “puente entre ambos continentes,  incluido el intercambio de ideas y grandes proyectos en el ámbito fraterno de nuestra Orden”. 
El Muy Respetable Gran Maestro resaltó que la acción internacional de la Gran Logia de España durante estos últimos años ha permitido comprobar que “en España la masonería regular es seria, que cumple sus objetivos y compromisos, que puede hablar de proyectos de futuro con países que han sabido tener una tradición masónica amplia, histórica y conforme al espíritu que imbuye nuestra en Orden,  dentro de los principios básicos de la regularidad que otorga a cada Gran Logia plena soberanía e independencia”
La Francmasonería tiene su fundamento esencial en la fe en un Poder Supremo expresado bajo el nombre de Gran Arquitecto del Universo; sus principios se resumen en estas dos máximas: conócete y ama a tu prójimo como a ti mismo.

La Francmasonería es una asociación libre de hombres independientes, los cuales sólo dependen de su conciencia y se dedican a poner en práctica un ideal de paz, amor y fraternidad.

Tiene como objetivo el perfeccionamiento moral de la humanidad y como medio de propagación una verdadera filantropía, con el empleo de costumbres y formas simbólicas.

Impone a todos sus miembros el respeto a las opiniones ajenas y les prohíbe toda discusión política o religiosa a fin de constituir un centro permanente de unión fraternal. Los Francmasones se reúnen en lugares especiales llamados Logias con el fin de trabajar allí ritualmente, con celo y asiduidad, y sólo admiten a hombres mayores de edad, creyentes, de buenas costumbres, honorables, leales y dignos en todos los aspectos.

En las Logias se aprende a amar a la Patria, someterse a sus Leyes, respetar a las Autoridades legítimamente constituidas; a considerar el trabajo como un deber esencial en el ser humano y en consecuencia, a honrarlo en todas sus formas y hacer de él, por medio de la palabra, del ejemplo y de lo escrito, toda difusión útil.

El desarrollo de todo lo anterior, que constituye en síntesis los objetivos universales de la Francmasonería, son los fines de la Gran Logia de España.
Los contenidos de esta publicación podrán ser reproducidos, distribuidos y comunicados públicamente sin previa autorización siempre y cuando se cite la fuente. Para cualquier consulta o sugerencia relacionada con los contenidos de El Oriente remítanos un correo electrónico a dircomunicacion@gle.org
Copyleft © 2015 GLE, 
El Oriente es una publicación de la GLE dirigida a medios de Comunicación, instituciones públicas y privadas y toda persona que solicite su recepción.

Nuestra dirección postal es:
GLE
Gran Via de les Corts Catalanes, 617
Barcelona08007
Spain

sábado, 18 de abril de 2015

“Qué es la masonería”

La masonería no es un partido político, ni un sindicato, tampoco, es un religión, ni una secta, y ni una sociedad secreta, aunque, naturalmente, tenga sus secretos como cualquier otra institución. La masonería tampoco es una doctrina filosófica. En el mejor de los casos no pasarían de ser meras reflexiones personales, como en su día hicieron masones, como Lessing, Fichte, Herder, Goethe o Krause. Una cosa es que haya habido masones filósofos o masones eclesiásticos, y otra, que la masonería como institución se quiera confundir con una religión o una filosofía. La masonería es un cuerpo que intenta unir a los hombres en torno a valores comunes de tolerancia y fraternidad.


Bajo la inspiración de Dios (Delta sagrado), entre las columnas J y B, y desde el trono del rey Salomón laMasonería, inspira los elevados ideales de Salud, Fuerza, Unión; Libertad, Igualdad, Fraternidad entre todos los pueblos del Orbe
         
   La propia Gran Logia de Inglaterra, en varias ocasiones, ha tenido que salir al paso de falsas interpretaciones. Así, en 1950, en carta dirigida a la Gran Logia de Uruguay se expresó diciendo que la masonería no es un movimiento filosófico que admita toda orientación y opinión. La verdadera masonería —añadirían— es una práctica ritualizada «para conservar y extender la creencia en la existencia de Dios, para ayudar a los masones a regular su vida y su conducta en los principios de su propia religión, cualquiera que ésta sea: cristianismo, budismo, islamismo; pero ésta debe ser una religión que tenga un libro sagrado sobre el cual pueda el iniciado prestar juramento».

  Por supuesto, tampoco tiene nada que ver con toda esa serie de leyendas con que se le ha rodeado, y donde el solo nombre de masón evoca misas negras, profanación de hostias, asesinatos de niños, culto a Satanás, venganzas sangrientas… y todo un cúmulo de fábulas que han llegado a cobrar consistencia y ser creidazas por obra de educadores, cuya ignorancia sobre el tema no les ha impedido el deformar sistemáticamente que ha sido fomentada por intereses político-religiosos y de ciertas ideologías necesitadas de prefabricar conspiraciones y contubernios «judeo-masónicos». Las sociedades del orden que sean, religiosas, políticas, profesionales, económicas o comerciales, observaban antaño un ritual durante sus reuniones; tenían símbolos, programas y palabras de orden o contraseñas. Asociaciones semejantes se formaron en todos los cuerpos de oficios.

  Pocos gremios del Medievo han tenido tanto influjo y repercusión en la historia posterior como el de construcciones. La logia era una oficina de trabajo provista de mesas o tableros de dibujo, en la que había un suelo de yeso para trazar los detalles e la obra. Desde el punto de vista administrativo, la logia era también un tribunal, bajo la autoridad del maestro albañil, quien mantenía la disciplina. Allí donde se acometían obras de alguna importancia se construyeron logias, y a su alrededor habitaciones convertidas en colonias o conventos, ya que los trabajos de edificación duraban varios años. La vida de estos trabajadores estaba reglamentada por estatutos, cuyo fin principal era lograr una concordia completamente fraternal, porque para realizar una gran obra era indispensable que convergiera la acción de las fuerzas unidas.

  Como todos los gremios medievales, también los albañiles tenían sus Patronos protectores, que eran honrados con solemnes fiestas. Estos eran los dos San Juan, el Bautista y el Evangelista, más conocidos con el nombre de San Juan de verano y San Juan de invierno, y en especial los Cuatro Santos Coronados. Así, por ejemplo, los Estatutos de Ratisbona de 1559 comienzan de esta forma: «En el nombre del Padre, del Hijo, del Espíritu Santo, de la bienaventurada Virgen María, así como de sus Bienaventurados Siervos, los Cuatro Santos Coronados, a su memoria eterna».

  En Inglaterra, en 1350, aparece por vez primera la denominación de Francmasón o de free-stone-mason, es decir, el albañil que trabaja la piedra de adorno, para distinguirlo del rough-mason, trabajador tosco, comúnmente aplicado a los canteros ingleses. Se encuentra en un Acta del Parlamento, correspondiente al año veinticinco del reinado de Eduardo III. No obstante el término de franquicia, freedom, para algunos autores tendría relación con la exención o liberación de los albañiles de las grandes construcciones, respecto de las corporaciones de las ciudades en las que vivían. Y estos grupos de masones itinerantes defendían con gran empeño su unión y sus franquicias o exenciones, no queriendo depender en modo alguno de las corporaciones locales, lo que hoy día llamaríamos la autonomía sindical.

  El paso de la masonería medieval de los constructores de catedrales (masonería operativa), a la masonería moderna (masonería especulativa) puede seguirse a través de una serie de documentos que permiten apreciar la transición. Estos se encuentran, sobre todo, en la famosa Gran Logia de Edimburgo, que tenía sus reuniones en la St. Mary Chapel. Precisamente la St. Mary Chapel Lodge de Edimburgo ha conservado sus archivos completos desde 1599. Estos archivos nos permiten constatar que a lo largo del siglo XVII, aparecen, al lado de los verdaderos operarios que trabajan la piedra, otros personajes que ejercían una profesión totalmente diferente: abogados, mercaderes, cirujanos, etc., a título de accepted masons o miembros honorarios, más conocidos con el nombre de «masones aceptados». Solía tratarse de aquellos personajes de la alta sociedad que patrocinaban los gremios, y les prestaban ayuda. Por otra parte la aparición de las Academias de Arquitectura quitó razón de ser al sistema gremial de aprendizaje de la construcción. Al cesar, la edificación de las grandes catedrales, las hermandades y logias masónicas fueron paulatinamente quedando en manos de los miembros adoptivos, o de los francmasones adoptados; que tomó cuerpo a partir de 1717, y en especial con las Constituciones de Anderson en 1723. El período de transición abarca fundamentalmente de 1660 a 1716, época de trastornos civiles, y que había concentrado en Inglaterra a la mayor parte de los masones operativos europeos a fin de reconstruir la ciudad de Londres, prácticamente destruida a raíz del incendio de 1666.

  La redacción de dichas constituciones corrió a cargo de dos pastores protestantes: John Th. Desaguliers y James Anderson. La primera edición apareció en 1723. De una forma simbólica se hace constar en ellas que en adelante ya no será la catedral un templo de piedra a construir, sino que el edificio que habrá de levantarse en honor y gloria del Gran Arquitecto del Universo será la misma Humanidad. El trabajo sobre la piedra bruta destinada a convertirse en cúbica; es decir, apta a las exigencias constructivas, será el hombre, quien habrá de irse puliendo en contacto con sus semejantes. Cada útil o herramienta recibirá un sentido simbólico: la escuadra, para regular las acciones; el compás, para mantenerse en los límites con todos los hombres. El delantal, símbolo del trabajo, que con su blancura indica el candor de las costumbres y la igualdad; los guantes blancos, que recuerdan al francmasón que no debe jamás mancharse las manos con la iniquidad; finalmente la Biblia, para regular o gobernar la fe.

    La masonería proporcionaba un lugar de encuentro de hombres interesados por el humanismo como fraternidad, por encima de las separaciones y de las oposiciones sectarias que tantos sufrimientos habían acarreado a Europa la Reforma, por una parte, y la Contrarreforma, por otra. Les animaba el deseo de encontrarse en una atmósfera de tolerancia y fraternidad. El artículo fundamental de las Constituciones de 1723 lo subraya claramente al exigir a todo masón la creencia en Dios como medio de conciliar una verdadera amistad entre sus miembros. Otro artículo precisa que ningún ataque o disputa serán permitidos en le interior de la logia, y mucho menos las polémicas relativas a la religión o a la situación política. De hecho son pocos los artículos, pero todos ellos son claros, precisos e inspirados en los más nobles sentimientos de fraternidad y de honor. Se inculca la práctica de la virtud por el sentimiento del deber, no por la esperanza de premios o por el temor de castigos. Y como nota digna de destacarse en aquella época, no se hace distinción ni de clases ni de creencias políticas o religiosas. Es curioso observar que fuera en las logias de masones donde precisamente se establecieron normas donde la tolerancia religiosa permitía la convivencia de católicos y protestantes, precisamente en una nación donde los católicos eran duramente perseguidos.

   Tanto la Masonería reflejada en sus propias Constituciones, como la que resulta de los informes de la policía de diversos países o los de la Inquisición, viene a ser una asociación basada en una cierta mística ritualista, tomada en gran parte de sus tradiciones medievales, que respetaba y armonizaba a todas las religiones monoteístas, actitud que suponía la tolerancia religiosa que en aquella época era sinónimo de herejía, y en la que los masones se encontraban dentro de un ambiente social en el que se borraban las diferencias de clases, fortuna y religión, y en el que dentro de un espíritu de fraternidad e igualdad podían dar cauce a la filantropía. La unanimidad de noticias, informes, publicaciones, correspondencias, etc. a lo largo de todo el siglo XVIII, provengan del país que sea, resulta tan reveladora como sus propias Constituciones. La Masonería aparece como una reunión, por encima de las divisiones políticas y religiosas del momento, de hombres que creían en Dios, que respetaban la moral natural, y que querían conocerse, ayudarse y trabajar juntos a pesar de la diferencia de rango social, y de la diversidad de sus creencias religiosas, y de su filiación a confesiones o partidos.

    El denominador común de la Masonería del siglo XVIII, en países tan dispares como Austria, Italia, Portugal, Suiza, Francia, Holanda, Bélgica, Alemania, Suecia, México, Inglaterra, Perú, etc., es el de una asociación admiradora de la armonía de la naturaleza, obra del Gran Arquitecto del Universo, y propagadora de la amistad universal entre los hombres que permitía a cada uno encontrar en las logias su bienestar, gracias a la tolerancia de los demás.

     Además, el secreto (que procedía de la necesidad de conservar cuidadosamente las fórmulas arquitectónicas de la Edad Media), sus ceremonias, su gusto por lo simbólico y litúrgico, dotaba a la masonería de un incentivo místico que ejercía un poderoso atractivo que hizo que fuera masiva la afluencia a las logias de católicos y de eclesiásticos. Así se explica no sólo la presencia de sacerdotes en la mayor parte de las logias europeas, en las que figuran obispos, abades, canónigos, teólogos y toda clase de sacerdotes y religiosos, sino la existencia de logias integradas únicamente por sacerdotes y religiosos.

   Extractado de: José A. Ferrer Benimeli, “Qué es la masonería”, en José A. Ferrer Benimeli (coor.), La MasoneríaHistoria 16, Extra IV- Noviembre 1977, pp. 5-14 y de J. A. Ferrer Benimeli, La masonería, Madrid, 2001, pp. 7-9.

MVH:. Txema Oleaga, elegido Gran Maestro de la Gran Logia de España

12 de marzo de 2022.  El Muy Venerable Hermano Txema Oleaga ha sido elegido como Gran Maestro de la Gran Logia de España. Un tot...