miércoles, 15 de marzo de 2017

Entrevista a un Masón




Nos conocemos desde hace bastante tiempo. Llevamos años viéndonos en la Reunión Anual de la asociación de fotografía a la cual ambos pertenecemos y también comunicando por correo electrónico y ocasionalmente, por teléfono. Hace unos meses, en uno de los descansos de nuestra asamblea anual, comentando las noticias, salió el tema de lo mucho que se estaba hablando últimamente de los masones y la de libros que se estaban publicando sobre ellos. Fue entonces cuando me sorprendió: primero diciendo que ni el 90% de lo que se publicaba era verdad y luego explicando que él conocía muy bien el tema. Al preguntarle a qué se debía su conocimiento me contó tranquilamente que llevaba años en perteneciendo a la masonería.

Él es abogado en una empresa, yo soy periodista. Le llamaremos Jorge, yo soy Fernando Setién. Después de esta primera conversación, vinieron otras y le comenté que quería aprovecharme de nuestra relación para realizarle una entrevista sobre la masonería y plantearle preguntas que quería resolver desde hace tiempo. Accedió.

He ido realizando preguntas a Jorge tal como iban surgiendo durante la conversación. Hay veces en que un tema ya tratado reaparece. Lo he dejado tal cual, evitando romper la espontaneidad de la conversación. En la parte de la derecha viene un menú que nos dirige directamente a las preguntas realizadas, si bien el texto del menú no refleja exactamente siempre el contenido de la respuesta, pero en todo caso, nos permite navegar por las diferentes preguntas.

 

(1)Jorge, si tu tiempo libre lo dedicas a la fotografía y a la masonería… ¿A qué te dedicas cuando no estás en tu tiempo libre?
Trabajo en la asesoría jurídica de una gran empresa española. En realidad, mencionando la expresión “tiempo libre” estás poniendo el dedo en la llaga, pues precisamente, mi profesión me deja muy poco tiempo para mí. Entre proyectos y reuniones, paro poco y te reconozco que suelo ir con la lengua fuera y sometido a bastante presión. Vamos ¡qué tengo el perfil del estresado de hoy!

 

(2) Bueno supongo que algo de eso nos pasa a todos. No voy a dar demasiadas vueltas y entraré directamente en el tema que me interesa ¿Desde cuando eres masón?
Me inicié hace doce años pero llevaba ya algún tiempo atraído por esta institución y después de haber madurado la cuestión formalicé mi petición de entrada.

(3) ¿Cómo realizaste tu petición? ¿Cómo hiciste para ponerte en contacto con la masonería? ¿Te costó mucho?
Para nada. En realidad, por mucho que se diga que la masonería es una sociedad secreta, no es así. La Gran Logia de España está inscrita en el Registro de sociedades, aparece por ejemplo, en las guías telefónicas y es fácil localizarla. En mi caso, yo no conocía a nadie que fuera masón; carecía pues de padrino para que me presentase. Lo que hice fue dirigirme a ellos por correo electrónico, solicitando una entrevista para aclarar diferentes puntos y dudas. Me contestaron al cabo de unos días solicitándome un número de teléfono de contacto. Pasado un tiempo, recibí una llamada ofreciéndome una cita. Quedé con un miembro de la Institución en la cafetería de un hotel y mantuvimos una larga y agradable charla en la cual contestó a todas las preguntas y dudas que yo tenía. Dejé pasar algún tiempo y finalmente me decidí, llamé por teléfono a mi entrevistador y le comenté que quería solicitar mi entrada a su logia. A partir del momento de la solicitud formal, se abre el procedimiento de admisión. Varía según las logias y según (lo que nosotros llamamos) ritos: puede haber dos, tres, cuatro entrevistas, en sitios diferentes e incluso con formatos diferentes. Estas entrevistas se llaman aplomaciones. Después de las entrevistas se realizan votaciones en la logia para saber si se admite o no al candidato. El proceso es lento; normalmente dura en torno a los tres-cuatro meses, aunque conozco casos de alrededor de un año. En mi caso fueron tres meses.

 

(4) ¿Te exigieron algo en particular para poder entrar?
Nada de nada. Salvo si particular es: ser mayor de edad, sociable, de buena reputación y creer en un Ser Supremo. ¡Ah, sí! Me explicaron que debía de aportar una cuota de entrada. Creo que hoy está sobre los 400 Euros.

(5) ¡Caray! ¡Entonces ser masón es caro!
¡Qué va! ¡Hombre! La cuota de entrada se paga sólo una vez. Luego tenemos unas cuotas mensuales que no suelen sobrepasar los 30 Euros. Intenta comparar esto con cualquier otra actividad: socio del Madrid o del Atleti o incluso el gimnasio de mi mujer que paga 75 Euros mensuales. ¡Hombre! lo que sí sucede esque si no tienes medios económicos o no pasas una buena situación económica, no es el momento de pedir tu ingreso ni en ésta ni en ninguna otra asociación.

 

(6) ¿Dime, te has referido a un Ser Supremo en el que hay que creer para ser masón. Supongo que se trata de un Dios. ¿Cómo es vuestro Dios?
No te equivoques. Para ser masón tienes que poder responder afirmativamente a la pregunta de si crees en Dios o Gran Arquitecto del Universo, como nosotros le llamamos. Pero no es el Dios de ninguna religión, es el Dios de cada uno. Si una persona es católica, será el Dios de su catecismo; si una persona es judía, será Yahveh y si es creyente pero “cree en algo a su manera” pues será ese su Dios, su Gran Arquitecto, pero nadie le va a pedir que lo defina. Se trata de respetar las creencias de cada uno. Me hace gracia pues hay un montón de escritores “listos” que hablan y definen al Dios de los masones y explican en qué creemos. ¡Y esa gente vende libros! Por otra parte, en la masonería regular tenemos prohibido hablar de religión.

 

(7) En tu opinión ¿Se puede ser masón y católico?
Por supuesto. No hay nada incompatible. La masonería es compatible con la religión de cada uno. Si no se define el Gran Arquitecto del Universo es precisamente para que en él tenga cabida toda religión. Fíjate que además, los orígenes de la masonería son profundamente cristianos. Su origen, no lo olvidemos, es el de los constructores de las catedrales, catedrales que son edificaciones sagradas. Así no hay nada en la masonería que vaya en contra del cristianismo. En mi Logia hay católicos practicantes y no practicantes. En mi caso, si bien no soy practicante, soy católico y mis tres hijos han hecho la primera comunión puesto que creo que han de tener al menos las mismas posibilidades que yo he tenido y conocer la religión de su familia y cuando sean mayores, con conocimiento de causa y con completa libertad, sabrán que hacer. Creo que la frase que mejor define mi manera de pensar es la que recoge Humberto Eco en El nombre de la Rosa: “el diablo es la arrogancia del espíritu, la fe sin sonrisa, la verdad jamás tocada por la duda”. Las dudas resueltas fortalecen las ideas.

 

(8) ¿Qué supone para ti formar parte de la masonería? ¿Qué es para ti la masonería?
Buffff… Es difícil contestar a esta pregunta de forma breve. Lo intentaré. Primero, diré que formo parte de una Hermandad Iniciática. La palabra hermandad (o su sinónimo, fraternidad) representa algo muy importante para mí. Se trata de un privilegio que me es concedido por una comunidad y un trato especial, benevolente, que genera unos lazos profundos entre todos los que forman esta unión. Por otro lado, la palabra "iniciática" evoca el concepto de experiencia, diría incluso que de experiencia personal.
Con esto te diría que para mí, la masonería es un camino, una experiencia que comparto con otros hermanos con los que me encuentro en este camino. Ellos van a destinos diferentes del mío, incluso no tienen por qué llevar la misma dirección, pero están, ahí, realizando su propio camino. Para mí, este camino supone no olvidar mi deber de crecer como ser humano.

 

(9) Dime Jorge ¿Cuántos masones hay en España?
No lo sé exactamente pero alrededor de 3.000 en la masonería regular (Gran Logia de España) y alrededor de unos 600 repartidos en diversas organizaciones. Si comparamos estas cifras con la de otros países de nuestro entorno es un número muy pequeño. En Inglaterra o Francia, países de larga tradición masónica, hay varios cientos de miles. Esto es debido principalmente a los largos periodos de prohibición e incluso de persecución hacia la masonería en España. El último, claro, la guerra civil española en dónde se condenó a mas personas por pertenecer a la masonería que masones había en esos momentos. Además, si nos ceñimos a la actualidad, a pesar de que la masonería recupera su legitimidad con la democracia, todavía queda un poso oscuro sobre ella. Estos años de la dictadura han dejado en el inconsciente colectivo una percepción negativa. Como dice un Hermano de mi logia, si en Estados Unidos se entera el director de un banco que eres masón, te abre las puertas de su establecimiento, si eso sucede en España ¡te las cierra!… Tampoco ayuda mucho el hecho de que se escriban libros con críticas absurdas y culpando a la masonería de todos los males de la sociedad, como tampoco ayuda que otros algunos incluso masones, no entiendan lo que significa nuestra institución y tomen posiciones que parece que dan la razón a esos libros.

 

(10) Si te digo la verdad, mucha gente cree que la masonería es anticlerical y próxima a la izquierda radical.
Eso no son más que tonterías. La masonería ni es, ni puede ser anticlerical. No, la masonería no es anticlerical; otra cosa es que haya masones que defiendan posiciones que sí lo sean; pero las defienden como personas, no como masones (y no es que esté dándoles la razón). Lo mismo que hay masones que pueden tener esta posición, otros tenemos ideas diferentes. Como ya te he comentado, en mi logia hay hermanos católicos practicantes también. En cuanto a lo de ser de extrema izquierda… ¡Déjame que me ría¡ Primero te repito que durante nuestros trabajos no podemos hablar precisamente ni de política ni de religión; y eso es así porque en masonería de lo que se trata es de subir al escalón superior y dirigirnos a aquéllas zonas en las que estamos todos de acuerdo. Buscamos la unión, no el conflicto o el enfrentamiento. Te contaré que entre mis hermanos, por conversaciones mantenidas fuera de nuestros trabajos, sé que alguno es votante de partidos de izquierdas y algún otro de partidos de derechas, pero también te puedo decir que hay otros con los que jamás he mantenido una conversación sobre política y soy incapaz de saber en qué sentido votan… No me importa, ni me interesa.

 

(11) No entiendo. Entonces ¿dónde se sitúa la doctrina de la masonería?
En masonería no hay doctrina. En masonería no se te dice lo que tienes que pensar, ni se piensa por ti. La masonería transmite valores como la libertad, la tolerancia, la igualdad, la justicia o la fraternidad pero no adoctrina. No hay libros específicos que leer en dónde venga marcado un presunto pensamiento masónico. La masonería es una experiencia que reúne a personas que quieren crecer, que sienten la necesidad o voluntad de intentar ser mejores, pero en masonería se entra ya con una cultura, una experiencia, una vivencia, unas ideas y cada uno deberá crecer en su propio entorno y profundizar en su propio “yo”. Las circunstancias de cada uno son personales y no son transferibles y cada uno tiene que recorrer su propio camino, diferente normalmente, al de sus hermanos en la Orden.

(12) ¿No tiene ningún papel de cara a la sociedad?
El objetivo último de la masonería es el perfeccionamiento y el progreso de la sociedad. Esa mejora se hace mediante el crecimiento de sus miembros. Si cada uno de nosotros nos preocupamos por trabajar nuestra propia piedra, como decimos, por luchar contra nuestras imperfecciones y progresar como seres humanos, forzosamente eso ha de hacer mejor a nuestro entorno y por ende, a la sociedad. Hay instituciones que creen que es factible la intervención de una obediencia masónica como agente social, para la mejora de la sociedad; nosotros no lo vemos así, creemos que la masonería es atemporal y que no debe de intervenir directamente en cuestiones seculares. Este enfoque es el enfoque clave de la masonería tradicional y regular.

 

(13) ¿Acaso hay más de una masonería?
Para contestarte parafrasearé a un ilustre masón francés, Alec Mellor, que dice que masonería hoy es un ideal y que es preferible hablar de Obediencias. Se puede dividir la masonería moderna en dos corrientes principales: la original y tradicional, liderada por la Gran Logia Unida de Inglaterra y la que corresponde a las obediencias que se han ido separando de los postulados iniciales y cuya cabeza es el Gran Oriente de Francia. Ambas tienen un ideal y un objetivo común: la mejora del ser humano y de la sociedad. Personalmente, me parecen todas dignas, sin embargo ésta falta de "organización" me plantea dudas. Fernando, lógicamente te doy mi visión, desde luego subjetiva, pero quiero ser sincero y con sinceridad voy a responderte. Tengo serias dudas en cuanto a la viabilidad de la existencia de diferentes obediencias:
Primero: si la masonería tiene originalmente unas reglas y se asume en las constituciones, no cambiarlas ¿Por qué hay obediencias que las cambian? Porque quizá crean que tal o tal regla ¿ya no vale? Y ¿cuáles son las reglas que no valen? ¿Quién lo decide? ¿No es subjetivo? Es más, existen contradicciones evidentes entre las obediencias que han abandonado los principios tradicionales. Unas eliminan ciertas reglas y dejan otras, mientras que otras obediencias respetan las segundas y eliminan las primeras. ¿Existe una masonería a la carta en dónde cada uno o cada obediencia elimina aquéllas reglas que no le gustan? ¿Sigue siendo masonería una vez transformadas las reglas? Son muchas las preguntas que me llevan a pensar que no se pueden cambiar unilateralmente las reglas. La masonería es lo que es (cf. Constituciones de Anderson) y desde luego que hay puntos que personalmente creo que deben de evolucionar, pero las reglas originales están ahí y el separarnos de ellas implica decisiones subjetivas que nos alejan del modelo inicial.
Por otra parte, me pregunto cómo puede hacer una persona o institución ajena a la masonería para saber diferenciar entre una organización masónica y otra que no lo es pero aparenta serlo (no me estoy refiriendo a las obediencias irregulares en general). ¿Puede llegar cualquiera y fundar una obediencia porque sí? La masonería regular (asociada a la Gran Logia Unida de Inglaterra) salvo raras excepciones, sólo reconoce una única obediencia por país. Puede que no sea correcto al no reconocer otras expresiones de la masonería, pero al menos genera garantías de cara a terceros, de cara al resto de la sociedad. Así, la sociedad, los profanos, el estado, saben que sólo existe una Gran Logia regular por país y qué organización es la representante de la masonería regular en el territorio (en España, la Gran Logia de España, GLE). Las obediencias llamadas irregulares reconocen también a otras obediencias pero no siempre se reconocen todas entre sí. Nos podemos encontrar con casos de personas que fundan una organización que llaman masónica y que sólo es reconocida por algunas obediencias y no por otras… ¿Quién puede crear una obediencia masónica? La masonería regular tiene sus normas que sirven por ejemplo, para que no se creen organizaciones fraudulentas o para que un masón enfadado con sus hermanos no cree una obediencia de la nada porque le venga en gana o crea subjetivamente que es la mejor solución para arreglar un conflicto. Pero de nuevo si las obediencias irregulares no siguen siempre las normas, la situación es complicada. Fernando, no se si me has entendido. Lo que quiero expresarte es que si bien es fácil saber qué es la masonería regular y cúal es la organización masónica regular de cada país (sigue un orden en sus relaciones internacionales y no hay duplicidades posibles), definir a las demás obediencias es muy complicado pues es difícil establecer los límites de lo aceptable y de lo no aceptable y supongo que estarás de acuerdo conmigo con que no todo es aceptable.

 

(14) Dime Jorge ¿Qué es lo que te ha hecho llamar a las puertas de la masonería?
En realidad pienso que ha sido un cúmulo de cosas. Por supuesto, uno comparte todos los ideales de la masonería pues son el fundamento de nuestra sociedad. ¿Quién no va a estar de acuerdo con la tolerancia, la justicia, la igualdad, la libertad, etc. y todos los valores que defienden los masones? A partir de ahí existen otros factores, que variarán según las personas. En mi caso sentía la necesidad de aprender más, de profundizar. En los momentos de mi adhesión a la Orden estaba también dando vueltas a la posibilidad de reinscribirme en la Universidad, aunque fuera a distancia, para reemprender de nuevo otra carrera, no por tener un título adicional, sino por colmar esa necesidad de seguir aprendiendo. Reconozco que sentía en mí la necesidad de buscar algo más, algo que no sabía entonces definir. Por otra parte, resulta atractivo formar parte de una Orden histórica, de la que han formado parte tantísimos ilustres personajes, desde fuera uno cree que por algo será ¿no? Igualmente, se espera encontrar personas que defiendan esos ideales y con los que se pueda convivir o más bien, compartir reuniones en una atmósfera que nos ayude a progresar. Recuerdo también que me seducía la posibilidad de formar parte de una organización en dónde fuera un vagón más y no la locomotora cómo me ha ido sucediendo a menudo (que cuando yo dejaba de tirar, se paraban las cosas). Finalmente, creo que sin saberlo, el hecho de pertenecer a un grupo, de formar parte de algo, también me atraía. Ahora bien, todo esto no es más que lo que a mí me ha sucedido o pasado por la cabeza; si ahora mismo le preguntaras a otro masón, seguro que te contaba otra experiencia y te explicaba otras razones.

(15) Me llama la atención que dices que sentías la necesidad de buscar alogo más, algo que no sabías entonces definir. ¿Acaso lo sabes ya?
Bueno, es posible que sí; he conseguido poner un nombre a esas “ansias de búsqueda”, nombre que no te voy a contar pues es lago íntimo, personal. Eso lo he encontrado yo, fruto de mi reflexión personal, quizá sea lo que buscaba, pero no tiene nada que ver con lo que otro haya podido encontrar o buscaba. Te repito que cada persona tiene su propio camino; camino que lógicamente tiene que ver con su formación, educación y cultura.

 

(16) ¿Requiere mucho tiempo y dedicación la masonería?
Pues requiere el tiempo que le puedas y quieres dedicar. Para que entiendas, yo estoy en una logia que se reúne dos veces al mes, de septiembre a junio, nada más. Cuando entras, te comprometes a acudir a las convocatorias y nada más. Solamente cabe añadir, que cuando eres aprendiz te convocan igualmente a los talleres de instrucción. No nos olvidemos que la masonería es un medio y no un fin. Así, en cuanto a prioridades para un masón, han de venir en el siguiente orden: primero familia, luego trabajo y sólo al final, masonería. A partir de esto cada uno ocupa su tiempo libre como quiere.

 

(17) ¿Te has referido al término de aprendiz. Supongo que se trata de una etapa o grado en masonería ¿Cuántos grados hay?
En la masonería simbólica sólo hay tres grados: aprendiz, compañero y maestro. Nada más. Luego, existen otros cuerpos en los que te puedes inscribir si te interesa y en dónde se reflexiona sobre otros temas, pero ya no forman parte de la masonería simbólica, ni tienes por qué inscribirte. De hecho, conozco a muchos hermanos que llevan años en la institución y jamás los han pisado. Lo único que hay que reseñar es que sólo los masones pueden formar parte de esos cuerpos.

(18) ¿Y entonces ¿Qué es eso del grado 33?
Es lo que te comentaba, existen cuerpos u organizaciones para los masones en dónde si quieres, puedes apuntarte y continuar un trabajo de reflexión. Así el grado 33 es un grado de lo que se denomina el Consejo Supremo, que no es más que un cuerpo adicional. Pero igual que el Consejo Supremo, hay otros cuerpos.

(19) Igualmente, es muy común que cuando se habla de la masonería aparezca el término "rito". ¿Qué es un rito?
Bueno, aquí podemos tirarnos horas hablando. Para empezar y de la forma más sencilla posible, te diré que un rito es un conjunto de reglas que fijan el desarrollo y las formas del trabajo en logia. Los ritos no son propios de la masonería, sino de todas las organizaciones o instituciones humanas: ritos son las costumbres y las ceremonias en general, los protocolos que se establecen en las ceremonias diplomáticas o palatinas (por decreto o costumbre), rito es también el conjunto de reglas establecidas para las ceremonias religiosas, etc.
En masonería es difícil de establecer el origen de los ritos. Algunos lo atribuyen a los Colegios de Arquitectos Romanos, otros a los judíos, a la construcción del Templo de Salomón y otros creen que nacen directamente en el seno de los gremios de los constructores de catedrales.
Con relación a la masonería moderna, se supone que pudo haber un rito único inicialmente, pero lo cierto es que hoy, en el mundo, nos encontramos con varios centenares de ritos practicados. En realidad tienen todos muchos elementos en común, incluso en algunos casos las diferencias son prácticamente indetectables. Los más practicados en las logias españolas en estos momentos son los llamados: Rito Escocés Antiguo y Aceptado, Rito de Emulación, Rito Francés y Rito Escocés Rectificado.

(20) ¿Entonces, cuando una persona quiere entrar a formar parte de vuestra orden ¿Cómo se puede informar en cuanto a los ritos que se practican en una u otra logia?
Hombre, información hay. En libros por ejemplo y además no hay más que preguntar para recibir una respuesta. En todo caso, yo diría que no es un tema que deba de preocupar a un profano (un no masón) pues en el fondo no son más que caminos diferentes que sirven para llegar a un mismo punto. Cada logia sigue un rito que suele ser el original con el que se formó en sus principios, por razones históricas o prácticas, pero de ninguna manera cambia lo esencial, el proceso de iniciación de la persona.

 

(21) Cambiando de tercio, me gustaría preguntarte sobre temas más comunes. Siempre me ha parecido que la masonería era una organización muy elitista. ¿Lo es?
Podríamos decir que sí y no. Si te fijas en lo que dice el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, elitista sería lo perteneciente o relativo a una élite y dicho de una persona, que manifiesta gustos y preferencias opuestos a los del común. Así, sí podríamos afirmar que la masonería es elitista pues reúne en su seno a personas que manifiestan preferencias opuestas a las del común. En efecto, en una sociedad del culto al ocio consumista, que nos ofrece centenares de cadenas de televisión, cine y televisión a la carta, potentes simuladores para juegos (llámese “Play Station”, “XBox”, “Wii”, etc.) y otras múltiples posibilidades de diversión, no es una elección fácil en la práctica, optar por formar parte de una institución como la nuestra, que pretende defender y llevar a la práctica, valores que parece ocupan muy poco sitio en esta sociedad de ocio y en el inconsciente colectivo del s. XXI. Sin embargo, por otro lado, desde un punto de vista social, la masonería no es elitista pues admite en su seno a personas de procedencia muy diversa; precisamente es una de sus fuerzas y de su interés pues en ella se entremezclan experiencias y “modus vivendi” dispares configurando una realidad plural y enriquecedora.

(22) Me decías al principio de esta entrevista que en tu vida diaria o profana, como decís los masones, andabas a menudo con la lengua fuera y sometido a estrés. ¿Cómo combinas este estado con tu pertenencia a la masonería?
Reconozco que hay veces que me cuesta desconectar de mi profesión y de mis rutinas para venir a trabajar en logia, pero la realidad es que nada me hace tanto bien como nuestras tenidas. Para mí, supone desconectarme con lo cotidiano, romper con el ritmo alocado de mi tren de vida, una pausa. Nuestras tenidas son para mí un paréntesis que disfruto; siento como si el reloj se parase. De hecho tengo la costumbre de no mirar la hora desde que entro hasta que salgo de nuestras dependencias. Lo siento como si entrara en un mundo con un compás pausado que sigue ritmos distintos al ritmo de la sociedad. Por supuesto, insisto, te hablo desde mi personal manera de sentir, puede que otros no lo vivan de la misma manera y no piensen como yo.

 

(23) Jorge ¿tú recomendarías a tus amigos que hicieran una petición para pertenecer a la masonería?
Vamos a ver, lo primero: nadie puede, ni debe recomendar a otra persona su entrada en esta institución. El camino que hace que una persona, por su propia curiosidad e inquietudes haga que termine llamando a las puertas de nuestra institución, ha de ser completamente libre y el resultado de una búsqueda personal. De hecho, el proselitismo no está permitido. Entiéndeme, no se puede encontrar algo, si no se está buscando. Por otra parte, el contestar a esta pregunta es sencillo, pues entro de lleno en el terreno de la subjetividad y claro estás realizando esta pregunta a una persona que lleva doce años disfrutando de la masonería. Te diré por ejemplo, que me encantaría que mis dos hermanos (reales) dieran el paso y pidieran su admisión en mi logia. Me encantaría poder compartir con ellos nuestras tenidas, creo que la atmósfera que se respira en mi logia y en la masonería en general es algo muy positivo, para nuestro propio progreso, y lógicamente al ser mis hermanos, quisiera lo mejor para ellos, sin embargo, el impulso que necesitan dar para acercarse a nosotros ha de ser algo absolutamente personal. Date cuenta que se trata de entrar a formar parte de una institución en la que se pide compromiso a sus miembros, compromiso que sólo se puede dar si el camino ha sido voluntario.

(24) Lo que me explicas me genera otras dudas y preguntas. ¿Saben tu familia, tu esposa, hermanos y amigos que eres masón?
Pues te diré que no todos. Por supuesto que mi esposa sí lo sabe. De hecho es un requisito para entrar que lo sepa tu pareja; la decisión de entrar en la masonería no puede ir contra tu familia o entorno. En cuanto a mis hermanos, uno lo sabe y el otro no. Probablemente porque siempre haya tenido más confianza con uno que con el otro en cuanto a abrirnos de corazón y a contarnos temas más profundos, temas de sentimientos. En lo que se refiere a amistades, la situación es distinta: se lo he contado a muy pocos. Para mí, el pertenecer a esta organización es también como un aspecto reservado de mi vida, como mi refugio, algo así como mi jardín secreto ó casa-taller que decía Baudelaire. Si todo el mundo a mi alrededor supiera mi pertenencia a la masonería, es probable que perdiera algo de su magia y encanto. Además, si bien sí me imagino algunos de mis amigos engrosando nuestras filas, no veo a otros: bien por su talante o manera de ser, quizá demasiado superficial para que esto les atraiga, o porque aunque puedan ser sensibles a las enseñanzas de nuestra institución, quizá les veo como personas algo informales, sin posibilidad real de compromiso o de tiempo.

 

(25) En los últimos tres o cuatro años parece que hay una proliferación de libros y literatura relacionados con la masonería. Según tu opinión ¿a qué se debe?
No lo sé muy bien, supongo que a una mezcla de varias cosas. Recuerdo precisamente que cuando yo buscaba información sobre el fenómeno de la masonería solamente encontré los libros sobre la historia de la masonería de Ferrer Benimeli y libros que la criticaban, en particular alguno de Ricardo de la Cierva, pero se trataba de una crítica que me parecía tan gratuita y con argumentos tan débiles que en realidad me animó a buscar más. Fue así como encontré en Internet páginas sobre la Gran Logia Unida de Inglaterra, madre de todas las logias y sobre la Gran Logia de España a quien escribí. Sin embargo, progresivamente, en los últimos años han ido apareciendo más y más libros. Han aparecido libros buenos (los que menos), regulares y malos, sobre todo buscando el escándalo o el sensacionalismo. Puede que todo esto sea una moda. Se ha escrito mucho “thriller” utilizando como tema de fondo las sociedades secretas, los libros de Dan Brown tocan de refilón el tema de la masonería incluso se dice que su próxima publicación tendrá como argumento los orígenes masónicos de los Estados Unidos de América.
A la vez que se ha ido desarrollando este tipo de literatura también aparecen otras obras oportunistas que comentan que si tal o tal político es masón o que si la política de determinados partidos políticos es masónica, normalmente con connotaciones negativas cuando esas suposiciones son absurdas. Te recuerdo que parece que tanto Salvador Allende como Pinochet fueron masones. El que un masón sea “bueno” o “malo” no hace que la masonería lo sea. Es como juzgar a todos los socios del Madrid o del Barça en función de uno sólo, o a todos los miembros de la asociación de fotografía a la cual pertenecemos ambos por lo que uno de los asociados diga: ridículo. Claro, como se piensa que la masonería conlleva una doctrina, cuando habla alguien que se identifica como masón (o se cree que lo es) automáticamente se extiende su crítica sobre todos los masones cuando precisamente, lo que la masonería no es, es uniforme y de lo que huye es de los pensamientos únicos… Por otra parte, la masonería no es una organización que imparta directrices a sus miembros ni se sitúa por encima de las conciencias con un programa que deban de llevar a cabo...
Finalmente te comentaré que también puede existir un número de personas que quieren buscar espiritualidad o visiones con mayor profundidad en la sociedad, como una parte más de su persona, parte diferente de su fe y religión. Quizá sean estas personas también quienes se conviertan en lectores de libros sobre masonería, buscando descifrar lo que es o lo que les puede aportar. No lo se muy bien.

 

(26) ¿Crees entonces que en estos momentos hay un incremento de personas que se acercan a vosotros pidiendo su entrada?
Sí, rotundamente sí. Pero además, lo que me parece interesante, no es tanto el número, que es verdad, demuestra que la masonería regular en España está creciendo mucho, sino la calidad de los candidatos. Nos encontramos con jóvenes con la cabeza bien amueblada y otros, de edad madura, que buscan su perfeccionamiento como seres humanos. En los últimos tiempos, nos hemos encontrado a pocos que intentaran entrar en nuestra organización en busca de poder social o económico, tampoco hay muchos en los últimos tiempos que vengan persiguiendo una ascensión en su partido político. No, la mayoría de los que se están acercando a nosotros en estos dos últimos tiempos, responden a esa idea de los masones de “hombres buenos que quieren ser mejores” y por supuesto, los pocos que intentan formar parte de nuestra institución por motivos espurios, son rechazados.
Ahora, tampoco convirtamos esto en una hagiografía; en nuestra institución, como en toda institución creada por seres humanos, hay cosas buenas y cosas peores como también encontraremos a masones buenos y otros peores. Lógicamente, no puede ser de otra manera.

 

(27) Has comentado antes que los requisitos para ser masón son ser mayor de edad, sociable, de buena reputación y creer en un Ser Supremo. ¿Solamente se necesita cumplir estos requisitos para entrar? No parece que sea difícil.
Por supuesto hay que ser mayor de edad, como para casi todas las cosas que se realizan o necesitan compromiso en nuestra sociedad, la capacidad legal es requisito indispensable. En cuanto a las buenas costumbres, nos referimos a ser personas de confianza, personas a las que uno no dudaría recomendar para cualquier cosa, honradas, de buena reputación en su entorno. También se exige ser una persona libre: la petición de afiliación a la Francmasonería ha de ser consecuencia de la libertad individual. Finalmente, creer en un Principio Superior o Causa Primera de todo lo creado, al que se denomina comúnmente como Dios, y que los masones, respetando siempre la libertad del individuo ante cualquier creencia particular, denominamos Gran Arquitecto del Universo. El candidato que quiera formar parte de nuestra institución deberá cumplir todos estos requisitos. Así, realizará varias reuniones o entrevistas con distintos miembros de la logia que verificarán su cumplimiento así como la idoneidad del candidato a integrarse dentro del grupo. Sólo te diré que resulta más fácil salir que entrar. Hoy en día no es complicado entrar en contacto con la masonería: se busca por “Gran Logia de España” en las páginas amarillas o en un buscador en Internet y localizamos rápidamente un teléfono o una dirección de correo electrónico, pero no por realizar una petición de entrada se nos va a admitir.

 

(28) Ya que hablas de Internet, encuentro efectivamente sorprendente para una organización que se presume tan discreta la proliferación de sitios en Internet: conozco páginas oficiales, personales, blogs, portales, chats masónicos. A ti ¿qué te parece todo esto?
La masonería no se hace en Internet, en chats o por correo electrónico. La masonería se hace y se vive en logia y en cada corazón. Efectivamente en los últimos años hay una proliferación de sitios sobre masonería en la Red (como sobre todos los temas en general) sin embargo, creo que muchos no ayudan a los profanos, sino que les equivocan. Hay magníficos portales, exquisitos, técnicamente hablando y desde punto de vista estético, pero que tratan nuestro tema desde el desconocimiento (desconocimiento del que habla creyendo saber) y confunden y llevan a error. Además he podido comprobar con mis propios ojos las barbaridades que se dicen en “chats” sobre la masonería o por personas que se identifican como masones. Cada vez que me encuentro con un candidato que le gusta curiosear por Internet le suelo decir: “si ya has tomado tu decisión de formalizar tu petición de entrada en la Gran Logia de España” deja de leer… En efecto, la masonería reserva al candidato, mediante las ceremonias, sorpresas y escenificaciones, que pierden parte de su impacto si se conocen antes. En Internet es posible encontrarlas, incluso recibir comentarios equivocados y malinterpretados sobre las mismas

 

Jorge, muchas gracias por haber atendido a estas preguntas. Creo que con tus explicaciones he conseguido entender algo más de lo que es la masonería. En realidad me ha sorprendido la naturalidad y sencillez con las que hablas de todo ello cuando la idea que yo me hacía acerca de vuestra institución correspondía a una organización y unas ideas mucho más opacas. Espero que esta entrevista haya sido igualmente esclarecedora para los demás lectores.

Fuente: http://www.entrevistamason.es/

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